Camino del norte

"Nunca dejes camino por vereda."

Un poco de historia ...

El Camino de Santiago del Norte es una ruta de peregrinación a lo largo de la costa gallego-asturiana cuyo origen se remonta al siglo IX.

Todo lo que necesitas saber sobre el Camino de Santiago del Norte

El fenómeno jacobeo es una compleja red de redes tejidas por muchos caminos como puntos de partida establecidos por los peregrinos primitivos. El Camino de Santiago del Norte, el Camino del Norte o el Camino de la Costa, es una ruta a Santiago que serpentea por la costa cantábrica, de Irún a Compostela, en la margen norte de la península.

El Camino de Santiago Norte multiplica variantes para rodear las márgenes y las calas del mar, hasta llegar al interior gallego. La ruta que aquí ocupa presenta dos focos que estructuran el itinerario a seguir: Oviedo y Ribadeo. Desde la capital del Principado, usted puede optar por tomar el interior, Lugo, siguiendo el Camino Primitivo, o quedarse al norte, a lo largo de la costa, en dirección a Avilés, para llegar a Vegadeo y luego Ribadeo, la puerta de la costa de Galicia. Originalmente los peregrinos fueron obligados a embarcar para cruzar el canal, a partir de ahí surgió otra variante hasta el puente de Abres, salvando la costa. El Camino de Santiago del Norte converge en Lourenzá con el más concurrido, pero es un camino con menos impacto, poco frecuentada.

Las primeras peregrinaciones por el Camino del Norte

El origen de la ruta astur-galaica del Camino norte a Santiago se remonta a los albores del fervor jubileo. Con el descubrimiento de la tumba del Apóstol Santiago en el año 813, en tiempos del rey Alfonso II, el noroeste hispánico focalizó el punto de mira de la cristiandad. Los devotos del alto medievo comenzaron a fluir entonces por los caminos del antiguo Reino Astur, trayectos pujantes hasta que la mismísima monarquía de los siglos XI y XII se volcó en potenciar el itinerario francés con ánimo de estrechar lazos entre los reinos cristianos del norte peninsular. Pese al empeño, los caminos del Cantábrico, con Oviedo como una de las grandes referencias de la peregrinación, conservaron la caudalosa corriente jacobea internacional, bien por tierra desde Francia o por mar, con frecuentes arribadas a puertos vascos y cántabros desde los países atlánticos.

La peregrinación de aquellos pioneros consolidó la ruta del Norte, que hoy llamamos Camino de Santiago Norte, transitada por penitentes como el propio San Francisco de Asís, que en 1214 se aventuró, según la tradición, a caminar a San Salvador de Oviedo y a Compostela. Habla la leyenda de la fundación de varios templos franciscanos durante su periplo espiritual por tierras gallegas.

La relevancia del Camino de Santiago Norte se apoya también en el asentamiento de órdenes religiosas –por ejemplo, los templarios- o la fundación de hospitales, santuarios y monasterios. Atestiguan, asimismo, la vitalidad jacobea relatos de otros peregrinos, como el del astrónomo veneciano Bartolomeo Fontana. Su Itinerario describe la entrada en Galicia por Ribadeo, durante una peregrinación que inició en febrero de 1538 y finalizada en septiembre del año siguiente. No es una acción baladí, pues resulta revelador que siendo Roma el epicentro del catolicismo, los romeros italianos decidiesen poner rumbo a Compostela, muestra del poder espiritual que ya ostentaba.

También del siglo XVI data el relato del cronista flamenco y Señor de Montigny, Antoine de Lalaing, relacionado con el viaje de Felipe I para ser nombrado, junto a su mujer, Príncipe de Asturias. El texto del cronista detalla el camino a Santiago desde Oviedo, pasando por Ribadeo y Mondoñedo.

Las rutas del Camino norte a Santiago

El Camino de Santiago del Norte no está tan masificado, ni mucho menos, como el francés. Tampoco dispone de semejante infraestructura enfocada al peregrino. Sin embargo, y pese a sus menores cifras, la ruta se mantiene en el podio de las más transitadas. Pero la revitalización del fenómeno jacobeo ha cogido por sorpresa algunas localidades, aun siendo una ruta consolidada, bien recuperada y debidamente señalizada con la concha de vieira y las estratégicas flechas amarillas de las asociaciones de Amigos del Camino. Solo algunos tramos urbanos del Camino de Norte pueden llevar a error. Ruta tranquila, exigente en los montes y a veces dura por el clima, el Camino de Santiago Norte guarda paisajes verdes, solitarios. También historia y patrimonio, vestigios a menudo aislados en el interior de legendarias poblaciones que marcan la cadencia de las etapas Camino del Norte.

El tramo gallego, desde Ribadeo, supone una caminata de 197 kilómetros, prácticamente también el mínimo exigido para obtener la Compostela en bicicleta (200 kilómetros). Avanza hacia Lourenzá y Mondoñedo; descansa en las llanuras de A Terra Chá y su capital, Vilalba, y recibe la hospitalidad del monasterio cisterciense de Sobrado dos Monxes antes de confluir en Arzúa con el ajetreado Camino Francés. Allí los viajeros de una y otra vertiente aúnan el paso, dando por bueno que todos los caminos, al menos en Galicia, llevan a Santiago.

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